Vamos al grano: los tratamientos de desinsectación pueden representar un peligro para tus mascotas… pero no tienen por qué serlo. Todo gira en torno a cómo se llevan a cabo, qué tipo de productos se utilizan y, sobre todo, si se siguen bien las precauciones que evitan sustos innecesarios.
En este artículo te cuento qué riesgos existen de verdad, cómo puedes minimizarlos y qué pasos conviene tener claros antes, durante y después del tratamiento.
1. ¿Qué implican exactamente los tratamientos de desinsectación?
Cuando hablamos de tratamientos de desinsectación, nos referimos a eliminar insectos como cucarachas, chinches, hormigas, pulgas y similares. Y para eso, se recurre a distintas herramientas: Productos químicos (como pesticidas o biocidas), Trampas, cebos o geles, pulverizadores o difusores, sistemas de control integrado y barreras físicas
Ahora bien, estos productos están diseñados para acabar con insectos, y eso implica cierto grado de toxicidad. Las mascotas, por cómo interactúan con su entorno (andan por el suelo, lamen objetos, curiosean con el hocico), pueden exponerse más fácilmente que los humanos.
2. ¿Cuáles son los riesgos reales para las mascotas?
Contacto o ingestión accidental
Es más común de lo que parece: un perro pisa una zona recién tratada y luego se lame. O un gato encuentra un cebo y lo muerde. Incluso podrían comerse un insecto ya muerto que todavía tenga restos del tóxico.
Inhalación de vapores
Algunos productos liberan compuestos en el aire que pueden provocar desde irritación respiratoria hasta síntomas más intensos: vómitos, diarrea, letargo, salivación excesiva…
Intoxicación secundaria
En tratamientos contra roedores, si una mascota caza o muerde un animal ya envenenado, puede intoxicarse también.
Riesgos según el tipo de animal
- Perros: tienden a olfatear y probar todo con la boca.
- Gatos: se tumban en el suelo, se lamen a menudo y son extremadamente curiosos.
- Especies pequeñas (hurones, aves, reptiles): mucho más sensibles por su tamaño y metabolismo.
3. ¿Son peligrosos los tratamientos para mascotas?
Respuesta honesta: pueden serlo. Pero, si se hacen bien, no tienen por qué.
Situaciones de bajo riesgo
- Cuando el trabajo lo realiza un profesional con experiencia.
- Si se usan productos específicos para interiores, con baja toxicidad.
- Cuando las mascotas están fuera del espacio tratado.
- Si se ventila bien y se respeta el tiempo antes de volver a entrar.
Situaciones de mayor riesgo
- Tratamientos caseros sin saber bien cómo aplicarlos.
- No sacar a la mascota del lugar durante el proceso.
- Saltarse los tiempos de secado o ventilación.
- Usar productos muy agresivos o directamente no autorizados.
4. Cómo proteger a tus mascotas antes, durante y después del tratamiento
Antes del tratamiento
- Informa al técnico de qué animales tienes y en qué zonas suelen estar.
- Retira todo lo que usen: comederos, camas, juguetes, mantas…
- Si puedes, sácalos de casa. Y si no, a una zona segura sin tratar.
Durante el tratamiento
- Asegúrate de que las mascotas estén completamente fuera del área.
- Evita cualquier contacto con productos, superficies o herramientas.
Después del tratamiento
- Respeta el tiempo que te indiquen antes de que vuelvan. Normalmente son unas horas.
- Ventila bien cada estancia.
- Comprueba que las superficies están secas y limpias.
- Lava los objetos de tu mascota antes de usarlos de nuevo.
- Obsérvalos bien las siguientes 24 horas por si aparece algún síntoma raro.
Señales de alarma
¿Notas vómitos, diarrea, salivación inusual, temblores o falta de energía? No lo dudes: llama a tu veterinario cuanto antes.
Conclusión
Los tratamientos de desinsectación no tienen por qué ser una amenaza para tus mascotas, siempre que se hagan con cabeza. Y con la ayuda adecuada.
Planificación, sentido común y apoyo profesional. Con eso, puedes eliminar la plaga sin poner en juego la salud de quienes más quieres.
